Luang Prabang, la joya de Laos

Luang Prabang, en su día ubicación real del Reino Lane Xang o Tierra del millón de elefantes, es una tranquila ciudad emplazada en un valle en la montaña en la confluencia de los ríos Mekong y Khan, en el centro-norte de Laos. Considerada el centro de la cultura del país, la ciudad ofrece una fascinante muestra de la práctica religiosa budista y del estilo de vida tradicional de los diversos grupos de tribus de montaña en esta región norteña. La ciudad presenta un pintoresco paisaje de riberas con palmeras, templos dorados muy decorados y antiguos monumentos con el telón de fondo del monte Phousi.


La gran riqueza de Luang Prabang, la que la hace única, es la belleza de su arquitectura tradicional representada en 32 templos budistas, que junto a los edificios coloniales construidos por los franceses en los años 20, hicieron posible que la UNESCO la declarara en 1.995 Patrimonio de la Humanidad. Para preservar el estilo de la ciudad, la UNESCO trabaja con dos arquitectos franceses y cinco laosianos que se encargan de clasificar y restaurar los edificios ya existentes y evitar que las nuevas construcciones difieran de la arquitectura local.


Los Wats o centros de oración representan la arquitectura mas refinada del arte laosiano. Aquí los jóvenes monjes comienzan su aprendizaje budista, se les enseña a vivir sus votos monásticos, a rezar y a meditar. Deben seguir 227 preceptos como parte de la disciplina monacal y si alguno al final toma los hábitos, su familia gana mérito y prestigio. Socialmente está muy bien visto que los jóvenes laosianos sean monjes durante un corto periodo de su vida, normalmente tres meses, durante el cual tienen que adherirse a diez votos que incluyen las tradicionales prohibiciones de robo, pereza, asesinato, intoxicación e implicaciones sexuales. También se les prohíbe comer después de la media noche, bailar, engalanarse o perfumarse, dormir en camas altas o aceptar dinero para uso personal.


El templo más interesante y refinado es el Wat Xiengthong, que data del año 1.560 y está situado en el extremo de la península que forma la confluencia de los ríos Nam Khan y Mekong. Otro lugar que bien merece la pena visitar es el monte Phousi, que con sus 328 escalones ofrece una vista espectacular de la ciudad.


Al caer la tarde el centro de la ciudad ofrece una excelente gama de restaurantes y tiendas de recuerdos. Con una población creciente de 100.000 habitantes, la ciudad ha recibido una gran afluencia en los últimos años; sin embargo, todavía sigue siendo relativamente tranquila y singular en comparación con los otros destinos turísticos de la región, lo cual es una de sus características más atractivas.
de los diversos grupos de tribus de montaña en esta región norteña. La ciudad presenta un pintoresco paisaje de riberas con palmeras, templos dorados muy decorados y antiguos monumentos con el telón de fondo del monte Phousi.

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